jueves, 30 de junio de 2011

Homenaje a Gerardo Romano- Romanito -

La siguiente anécdota de Gerardo Romano cuando era un juvenil ayudante del maestro Demetrio Urruchúa, resume la importancia que tenía el arte por sobre las rutinarias necesidades de la vida diaria:
G.R. “...maestro se rompió el clavito de la manija de la puerta y los alumnos no pueden entrar ni salir del taller”.
D.U. “Romano, yo estoy buscando un violeta y Ud. me interrumpe con estas cosas....”

GERARDO ROMANO FALLECIO SILENCIOSAMENTE A LOS NOVENTA Y SIETE AÑOS
Adiós a un gran pintor.
Gerardo Valentín Romano nació el 8 de Junio de 1913 en Buenos Aires. Estudió escultura con Juan Bautista Leone y pintura con Demetrio Urruchúa.
Su obra  es ampliamente desconocida más allá de cierto circuito de privilegio. Qué relación hay entre mi pintura y mi edad?", pregunta Gerardo Romano (89), más cerca de la incredulidad que del enojo, sentado a la mesa de la pequeña y cálida cocina de su pequeño y cálido dos ambientes, atiborrado de cuadros acumulados durante 40 años de dedicación exclusiva al arte. Departamento que fue ligeramente  despoblado de un par de cientos de obras de arte gracias a la gentileza de una vecina del tercer piso y que volvió el living un poco más transitable. Es que Romano es un artista prolífico. Lo es en parte por su edad y otro poco porque casi no dejó trascender su obra. "Nunca tuve tiempo para ocuparme de armar exposiciones o para encargarme de que mis cuadros se conozcan o se vendan más. Dediqué todo mi tiempo a pintar, a buscar esas imágenes y esos colores que estaban en algún lado y no querían salir".
05.09.2010 | Ha muerto como vivió: calladamente. Su enorme producción fue creada con una obsesiva dedicación cotidiana. Su imaginería es una de las más originales del arte argentino.
El honor y la generosidad de un grande pueden disfrutarla en este video en el que el artista nos describe
a emoción que le significa pintar cada día y que con sus 96 años recién cumplidos, se conmueve en plasmar los colores y La Luz de cada amanecer que la vida nos ofrece.

 http://www.youtube.com/watch?v=Y9OFFfQGKLY&feature=player_embedded#at=38

fuentes: Clarín.com/ Edición Sábado 10.08.2002/El pintor que se ocultaba a sí mismo
               Artedelmundo/inauguración de la muestra de Gerardo Romano

 Ésta publicación contiene material tomado de los sitios webs correspondientes en cada caso y el respectivo enlace a la fuente. De ser requerido por el autor o los titulares de los derechos, serán removidas a la brevedad.

                                                                naturaleza_con_limones




domingo, 5 de junio de 2011

Envió Alfredo Luís Pepi - pintor -







                                                                         Vida Interior

Envió Hilda Hisas-dibujante-


                                                                Asunto terminado 57 x 50
                                                                    El maestro 62 x 46
                                                                  Introspeccion 50 x 34
                                                                         Ser 70 x 46
                                                                  Reunión Cumbre 52 x 69.
"En toda la historia de la plástica argentina no se conoce una dibujante que contenga una expresión tan clara, ni hondura tan elocuente, como Hilda Hisas". Demetrio Urruchua.









jueves, 19 de mayo de 2011

Invitación para los ex alumnos de Urruchúa

Aquí se termina el relato y comienza la historia de la simiente del maestro Demetrio Urruchúa, a quienes invito a exponer sus trabajos en homenaje a nuestro bienamado maestro. Estos son mis cuadros: 



Una niñez difícil

Como es lógico pensar, no se puede desvincular al hombre del artista, por esta razón
voy a contar algunas  vivencias del maestro Urruchúa,  las que él nos contaba a modo
de anécdota cuando la ocasión era propicia.

Lo cierto es que de niño creció sin guía alguna, sin que nadie le hiciese escuchar una
palabra orientadora y amiga.
Había asistido a una escuela religiosa y esa educación severa lo marcó con extrañas
ideas que se grabaron en su espíritu.Es importante destacarlo pues en ese momento
creía ciegamente en todo lo que le decían.   Le habían inculcado un terror pánico a la
ira y al castigo de Dios, así como una idea siniestra del más allá y la muerte.
En ese tiempo lo asediaba la incertidumbre del infierno, el pecado, las almas del pur-
gatorio y la figura del diablo. Todo esto lo obsesionaba en tal manera que no compar -
tía los juegos y correrías con niños de su edad.   Podría decirse que era un niño triste,
perseguido por la idea del pecado.
La influencia recibida entonces había sido tan profunda que,    quince años más tarde
cuando dibujaba a pluma, imitando el grabado, la temática elegida era religiosa, don-
de el espíritu místico aparecía como una fatalidad justiciera.    Nada de ese entonces
mantenía relación relación alguna con el mundo físico en que vivía.
- "En aquel tiempo sufrí mucho, más de lo que se pueda suponer,  ya que se sufre en
una gran desproporción cuando el ser está solo y no puede compartir sus inquietudes
con alguien" - Nos decía.
Quizá los niños siempre buscan liberarse de alguna sensación o de algún hecho, pue-
de que exista algo que ignoran y los obligan a tener actitudes extrañas o pensamien-
tos confusos y oscuros.   Cuando la niñez por cualquier razón se acorta o se pierde a
una edad muy temprana comienzan a surgir innumerables preguntas que no siempre
tienen respuestas, el caso es que comienza a germinar un sueño al parecer inocente
que termina con la necesidad de ser libre.
-"La libertad no es una creación del hombre - nos decía - es una necesidad inherente
al espíritu humano" -
Un niño  puede tener muchas  sensaciones  encontradas cuando está comenzando a
vivir, pero la adolescencia va forjando la idea de tener la necesidad de algo diferente
y de ahí surge la rebeldía, la inconformidad, la ansiedad de que eso sea posible.
Urruchúa no podía aceptar seguir viviendo en su casa natal, que lo obligaba, aún sien-
do un hombre a pensar y actuar obligatoriamente como Un Niño sometido a la voluntad
tiránica de su padre.

Los padres y la familia

El padre de Urruchúa era un hombre callado,nunca tenía una un gesto de ternura o u-
na sonrisa cariñosa para sus hijos varones, ellos tenían la obligación de buscarlo to-
das las mañanas para darle los buenos días y pedir su bencidión.Podría afirmarse
que era un hombre que había nacido especialmente dotado para mandar y para con-
trolar que en la casa no ocurriera nada fuera de lo que él consideraba como normal, o
necesario.  Rara vez reía  en la mesa o con las visitas.   Sin embargo este ser  era un
hombre extraordinario en su conducta para con las personas en general.respetado por
todos al extremo que su palabra era suficiente para cerrar cualquier trato.   No firmaba
recibos ni contratos. Honrado y honesto a carta cabal, muy recto y justo.
Parecía el dueño absoluto de animales y hombres. Cualquier niño aceptaría a un padre
así sin juzgarlo, pero se sentiría cercado por el miedo, y correría a esconderse en cual-
quier rincón cuando su furia se desataba descargándose en el más débil.
La madre, por el contrario fue una mujer muy dulce, noble y espiritual, tenía cierta cultura
pues sabía muchas cosas y a su manera hablaba sobre cualquier problema.Esta mujer
era sensitiva y tenía el don de presentir todo lo que podía suceder.
Fue ella la que determinó que su hijo Demetrio, después de una penosa operación en la
 pierna derecha debía regresar a la ciudad pues podría dedicarse a trabajos menos forza-
dos y obtendría una mejor educación.
Cabe destacar que el maestro Urruchúa no era único hijo, tenía nueve hermanos de ambos
sexos.

El boyerito

Cierto día el hermano mayor fue por Urruchúa  para llevarlo a trabajar en todo lo concer-
niente en el campo, pero no precisamente en una chacra. Si bien el padre nunca fue
partidario de semejante idea, accedió.
Un señor llamado Labrue lo trataba cordialmente, podría decirse que su trato era pre-
ferencial ya que comía en su mesa y dormía en su habitación, mientras que los otros
peones vivían y dormían en los galpones.
En un principio su única obligación era recoger frutillas de la quinta y por la tarde pre-
parar y distribuir el mate cocido a los peones.
Al tiempo lo designaron boyero en una tropa de carros.
Una vez, a la hora del crepúsculo cargado de misterios acampaban en un campo de-
sértico. Tirados debajo del carro dormían los carreros, el vasco de cara al cielo estre-
llado, cubierto co su poncho escuchaba el grito o el gorjeo de las aves. Su mente di-
vagaba pensando en la pintura y en cuadros pintados por él.: Furiosas tormentas, ca-
rros cargados hundiéndose en suelos pantanosos.
Su modo de ser en ese entonces era por demás reservado, muy silencioso, respon-
sable y serio Nadie hubiera podido descubrir cómo se liberaba su alma al contemplar
los ocasos tormentosos, el viento huracanado, las lluvias torrenciales.
- "Nunca supe si mi entorno fue formando en mí un temperamento dramático o por el
contrario había nacidocon él"- Nos decía al recordar esa época
Lo cierto es que huía de todo lo billucioso, alegre y festivo, sólo se sentía atraído por
lo oscuro, doloroso o temible. Le gustaba y disfrutaba de la soledad y la quietud por-
que eso fustigaba su imaginación.

Los intolerantes

Cuando por fin pudo llegar a la Capital, nada resultó ser espectacular ni rimbombante.
Urruchúa se vio obligado a cursar el segundo grado en una escuela religiosa, a la vez
que hacía el aprendizaje de   ornamentación decoraiva  para muebles   y pantallas de
pergamino en el taller de su cuñado. Tras largos años de aprendizaje con el dibujan-
te y pintor español Benito García Beatove terminó siendo un buen laquista de biombos
chinos.  Al no tener la primaria completa se inscribió en la Asociación Estímulo de Be-
llas Artes teniendo como profesor de dibujo al pintor Eugenio Daneri. Allí se aprende
aún en la actualidad a dibujar con modelo vivo y al desnudo. Fue en ese lugar donde
conoció a los que fueran amigos inseparables por muchas décadas: Pompeyo Audi-
vert, Planas Casas, y Manuel Colmeiro entre otros.  Después de un tiempo decidieron
abandonar aquel lugar de enseñanza para fundar un taller y trabajar solos.
Alquilaron varios lugares céntricos que no se destacaban en mucho, todos ellos eran
 galpones, bohardillas o piezas de conventillos similares a la de Carlos Calvo en dón-
de lo conocí. De lunes a viernes nunca faltaba un modelo desnudo sobre la tarima y si
faltaban recursos les tocaba a ellos por riguroso turno oficiarla de modelo.La consig-
na reinante en todos ellos era siempre la misma: Trabajar en silencio y sin descanso
teniendo una disciplina férrea e inquebrantable. Los sábados era para polemizar en
algún bar, pasear o ir a ver obras de teatro. En cualquiera de los casos se acostaban
a altas horas de la noche y el domingo a descansar!
Como era natural en los tiempos juveniles eran todos afiebrados e intolerantes, ya que
en ese  entonces  estaban  transitando por esa edad en la que todo se siente y se ve
con los ojos de la intolerancia.   Todo joven se siente seguro de sí mismo,  atrevido y
también soberano en el juicio, con capacidad para polemizar sobre cualquier tema.
Urruchúa se confesó violento, el calor de su palabra era siempre intransigente y des-
tructiva. Lo cierto es que para él podría decirse era producto de no tener una orienta-

Los extras en la ópera

Los intolerantes conocieron a todo cuanto artista cantante de fama mundial desfilaba
por el Teatro Colón y lograron afinar sus oídos en tal manera que advertían todo cuan-
to hacían o les ocurria con la voz. Les interesaba todo de la ópera,desde la puesta de
escena, la actuación de los coros, las voces, el trabajo de los cantantes y la dirección.
En ese tiempo se usaban focos laterales violetas, amarillos, verdes y blancos que no
podían soportar. Aún así lograron una participación como extras:  Colmeiro y Urruchúa
hicieron de dragones en Carmen infundiéndole tal realismo a la interpretación que se
las vieron en figurillas para detener a la cigarreras, y al ayudante de dirección que se
mezclaba entre ellos se le hacia difícil dominar los impulsos interpretativos de estos jó-
venes efusivos. Y así es que siempre ocurría toda clases de altercados del telón para
adentro.
Hasta que llegó por fin el turno a la ópera alemana y debutaron con Parsifal:
-"El barítono alemán que hacía el papel de Anfortas - nos contaba el maestro - tenía u-
na voz espectacular pero era una mole gigantesca que pesaba nada menos que 130
kilos. Nosotros debíamos transportarlo acostado en una portatina, eramos seis mucha-
chos que debíamos cruzar el escenario a paso muy lento hasta dejarlo en el fondo del
templo. cada cual ocupaba su puesto y esperabamos la orden de marchar con mucha
expectativa, la cual se oyó una vez que se hubo ubicado la mole dentro. Yo pasaba
frente al público por lo que me tocaba sostenerlo con la mano izquierda y cada vez me
resultaba más difícil sostenerlo. Así fue como en un momento dado sentí que ese enor-
me peso caía sobre mí, entonces frente a la boca del apuntador caí de rodillas y Anfor-
tas rodó por el piso cuan largo y gordo era.En la sala hubo murmullos, a decir verdad
no sé cómo se acomodó nuevamente pues yo estaba ocupado en levantarme y tratar
de levantar nuevamente la portatina. Logramos por fin dejarlo en el sitio convenido.
Cuando cayó el telón  el Anfortas este se me vino al humo y me gritó quién sabe cuán-
tas cosas horribles, a las que yo contesté con frases no menos delicadas. Como nin-
guno de los dos entendía al otro, la cosa no pasó a mayores".-
Éstas son algunas de las anécdotas que recuerdo. Y viene a probar que además de
intolerantes Urruchúa y sus amigos eran bastante revoltosos y traviesos.

El taller del arte mural

En 1945, con Berni, Castagnino, Colmeiro y Spilimbergo fundó el taller del arte mural.
Pensaban que ese comienzo propiciaría un interés general por los arquitectos,siemprepolemizaban y discutían muchas cosas. Creían que las perspectivas se presentaban brillantes. Se suponía que estaban alcanzando sus propósitos pues les habían propuesto pintar la Galería Pacífico y tenían apalabrada la  Facultad de Derecho y la Estación Retiro.
Para todos los  componentes del  taller de arte mural era una  enorme experiencia el planteo de la  estructura compositiva de la galería.   Urruchúa había ofrecido su taller para las reuniones, donde habían colgado la "maquette" hecha de yeso, sobre la que hacían los trazados geométricos más importantes. Spilimbergo era el más enconado propulsor de la geometrización de la cápsula y luchaba desesperadamente para encontrar una gran línea armonica, ondulante,   que uniese los  cuatro paneles pasando por los ángulos en ajustado ritmo. Pensaban con marcada obsesión en la unidad temática conceptual y compositiva. Cuidando la unidad en perfecta armonía.
Se iniciaron los bocetos previos en coloración, los que comentaban y aprobaban como si estuvieran obedeciendo a un comando superior. Spilimbergo y Castagnino eran empedernidos creyentes del orden. Berni, Clmeiro y Urruchúa sin contradecir lo que escuchaban aceptaban de buena gana los planteos de Spilimbergo por estar encauzados en la lógica visual del ritmo. y embellecía lo que pretendían fuera un ejemplo de orden y belleza pictórica. En sí, todo se discutía largo y tendido al fin de encontrar la verdad de lo que cada uno presentía.
- "Nunca olvidaré - nos comentaba el maestro - el placer y la alegría que me produjo intervenir en ese proyecto, así como la compañía de los cuatro amigos, que aunque no siempre coincidiéramos en las apreciaciones sobre arte, manteníamos un profundo respeto que jamás fue desvirtuado a través de los años. Cuánto bien habríamos hecho al país si el Estado se hubiera preocupado en desarrollar, ayudar, promover la
pintura mural con la seriedad y el critero empeñados en esa ocasión por quienes estaban facultados para colocar a la Argentina en un plano como no será tan fácil alcanzar en su historia. Pero el Estado siempre se encuentra ausente de todo lo que más tarde se explota y da brillo al país. Fue así como la Galería Pacífico pudo ser la iniciación de un movimiento muralista de enormes proporciones, pero que no cuajó por falta de visión y capacidad para presentirlo por parte de las autoridades que,  de al gún modo, tienen en sus manos el desarrollo cultural de la República."-